5 practicas sadomasoquistas que debes intentar

Las prácticas sadomasoquistas siempre son una opción cuando queremos innovar en la cama. Mi lema de vida siempre ha sido: unos cuantos golpecitos nunca le hacen daño a nadie, siempre que exista mutuo acuerdo.

El sadomasoquismo va mucho más allá de abofar o nalguear a tu pareja, pero se puede decir que es la práctica más común y aceptada de todas.

Aquí te voy a muestra algunas otras prácticas que pueden ser igual de satisfactorias, sobre todo si eres de esas personas que está recién comenzando a descubrir ese lado sado que todos tenemos.

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Sado y DDSM

Te doy dos consejos antes de comenzar. Primero, establece límites, si bien quieres  dolor y placer, mucho dolor puede causar el efecto contrario. Segundo, contrata a una profesional sado -si vives aquí- pues estas personas saben cómo dar placer a través del dolor.

Puedes intentarlo con tu pareja, pero algo me dice que no todas las mujeres están tan dispuestas a participar en estas prácticas; tú, por si las dudas, pregunta.

  1. Privación sensorial. La privación sensorial es una práctica sadomasoquista que requiere de mucha entrega por parte del sumiso, pues se trata de quedar aislado, sin poder ver ni escuchar, a merced del dominante. Por lo general, cuando vamos con profesionales sado, ellas son las que dominan la situación en este tipo de práctica sexual, más que nada por seguridad.

 

  1. Esclavo-humillación. Ésta es una práctica típica de sadomasoquismo que vuelve loco a más de uno. La experiencia de que alguien te de órdenes, te grite y que te obligue a  hacer cosas que nunca antes habías hecho, resulta muy placentera. Esta práctica es ideal para los hombres que desean explorar su sexualidad y que no se atreven por determinación propia.

 

  1. Inmovilización. La inmovilización me recuerda un poco a la privación sensorial, pero es todo lo contario; puedes ver y escuchar todo, pero no puedes impedir que ocurra porque vas a estar atado. Con la inmovilización  le dejas todo el poder a tu contraparte dominante. En este caso, como en los otros, debes establecer una palabra de seguridad para que se detenga.

 

  1. Velomancia. La Velomancia es, quizá, una  de las practicas menos arriesgadas del sadomasoquismo, aunque eso no significa que no sea intensa. A muchas parejas les excita jugar con velas y dejar caer un poco de cera caliente sobre el cuerpo de otro. Todo el que se ha quemado con cera alguna vez en la vida sabe que el dolor no es para morirse, pero puede ser muy excitante.

En esta práctica se debe conocer que partes del cuerpo son resistentes al calor, por eso es importe ir con profesionales o instruirse antes de hacerlo.

  1. Azotes. Los azotes, en la sexualidad de hoy en día, no podrían verse como un acto de sadomasoquismo propiamente dicho, aunque va a depender del grado de azote.
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Unas palmaditas en el culete

Unas palmaditas, quizá algunos golpes con  una vara, son aceptados en toda relación sexual común. El sadomasoquismo puede llegar a intensificar la experiencia y es allí donde se puede poner un poco peligroso, sobre todo si se combina con la inmovilización o con la privación sensorial.

El sado masoquismo es una manera de disfrutar del sexo de una manera distinta y mientras se practique sanamente puede generar mucho placer. Debemos establecer límites, sé que lo he dicho mucho, pero es necesario repetirlo.

Sobre todo para personas que disfrutan del placer a través del dolor, debe haber consciencia de que los extremos siempre son malos, muchas personas han sufrido lesiones graves, que incluso han llegado a la muerte por no saber cuándo detenerse en este tipo de práctica sexual. El sadomasoquismo debe sirve como un juego sexual en donde todos se divierten.

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